Grupo Begar diseña un plan estratégico para duplicar sus ventas en cuatro años
La compañía basará su crecimiento en la expansión geográfica, la compra de empresas locales y la entrada en nuevos negocios
José Luis Ulibarri, presidente del Grupo Begar.
El equipo directivo del Grupo Begar se ha volcado durante el primer trimestre del año en diseñar un ambicioso plan estratégico que permita a la compañía casi duplicar su volumen de negocio para situarse entre las 30 primeras constructoras españolas en el plazo de cuatro años. Es decir, la empresa aspira a pasar de unas ventas de 248 millones de euros con las que cerrará este ejercicio a 425 millones de euros en 2006. El reto es tan ambicioso que el holding presidido por José Luis Ulibarri se encuentra en plena reestructuración de su cúpula directiva. Aparte del regreso de Miguel Manovel como consejero delegado de la división de construcción y coordinador de todos los negocios del grupo, tras su salida como consejero delegado de Retecal, la constructora acaba de crear dos subdirecciones generales que apoyan a los directores generales de las filiales. Los dos nuevos ejecutivos se dividirán el territorio nacional entre Castilla y León y regiones limítrofes y la zona centro-sur (Madrid, Levante y Andalucía).
Para consolidar ese espectacular aumento de tamaño en tan poco tiempo, el Grupo Begar acelerará el crecimiento de todas sus actividades, divididas en cuatro grandes áreas: construcción, que representa el 49% de la facturación global de la compañía, inmobiliaria (25%), servicios (10%) y telecomunicaciones y medios de comunicación (16%). En construcción, el Grupo Begar ha apostado por una expansión geográfica sin precedentes ya que considera que hasta ahora su negocio estaba muy concentrado en Castilla y León y Asturias. Aunque había ejecutado trabajos en otras regiones como Madrid y La Rioja, la constructora quiere ampliar su radio de acción a Aragón, Galicia, Cantabria, Levante y Andalucía, a la vez que pretende aumentar su presencia en la capital de España. “Consideramos que el mercado de Castilla y León es pequeño para registrar un crecimiento tan rápido como el que queremos. Por eso, nos implantaremos en mercados con un gran potencial, como son Madrid y la costa”, explica Ulibarri. Según su planificación, esta actividad registrará unas ventas de 280 millones de euros en 2006, con lo que aumentará su peso dentro del grupo al generar el 66% de la cifra de negocio global.
En su expansión territorial, el holding castellano y leonés contempla la posibilidad de comprar alguna empresa local, sobre todo en regiones como Cataluña y la Comunidad Valenciana, para acelerar su implantación nacional. En la actualidad estudia varias operaciones, entre las que no descarta adquirir alguna sociedad lusa para desembarcar en Portugal, que es otro de los mercados atractivos para la constructora por su cercanía. Para financiar estas compras, el Grupo Begar realizará desinversiones de otras actividades no estratégicas para concentrar sus esfuerzos en los negocios que domina y que le permiten mantener un galopante crecimiento.
Negocio inmobiliario
Con el fin de aprovechar las sinergias entre las filiales, la actividad inmobiliaria seguirá la estela de la constructora en su expansión territorial con el objetivo de alcanzar unas ventas de 87 millones de euros en 2006, casi el doble que este año. En la actualidad, el Grupo Begar tiene comprado suelo para construir 420 viviendas en Málaga y en breve iniciará otras promociones en Zaragoza y Madrid, con las que da el banderazo de salida para un implantación nacional. Ulibarri se muestra satisfecho con la evolución de este negocio, ya que sólo en el primer trimestre de 2003 “hemos vendido 200 viviendas, casi la mitad de nuestro objetivo para todo el ejercicio. En 2006, queremos llegar a vender 800 pisos”. Por lo tanto, la empresa todavía no ha notado la recesión económica y el enfriamiento del mercado inmobiliario. “Es lógico, porque en Castilla y León, donde se ubica la mayor parte de nuestras promociones, los ciclos económicos tienen unos dientes de sierra menos agudos y la crisis o la bonanza también se notan más tarde”, apunta el presidente del Grupo Begar.
La compañía confía en que el desarrollo de este negocio le permita generar más recursos para reinvertirlos en el crecimiento del grupo pues la actividad inmobiliaria deja un margen superior al 10%, cuando en la construcción roza el 3%. Hasta ahora, la empresa ha acudido a la financiación externa para poder mantener su despegue “pero con un perfecto equilibrio para no provocar tensiones de tesorería”, afirma Ulibarri, quien añade: “la financiación externa es importante en un caso como el nuestro, en el que el crecimiento es tan rápido que no puedes hacerlo con fondos propios. Y si esperas, acabas frenando el crecimiento y perdiendo oportunidades de negocio. Esta apuesta te obliga a tener un estricto control de los gastos y de los ingresos para crecer de forma equilibrada y con las cuentas saneadas”.
En un mercado tan fluctuante como el inmobiliario, aunque en los últimos años ha atraído elevadas inversiones por el efecto euro, la debacle de la Bolsa y la caída de los tipos de interés, el Grupo Begar minimiza el riesgo de sus promociones al realizar estudios de mercado en las zonas donde posee suelo. De esta forma, diseña viviendas adaptadas a la potencial demanda de los compradores. Debido a esta fórmula, la empresa tiene vendidos todos sus pisos y locales. “Según el perfil social del área donde construimos, levantamos pisos con una, dos o tres habitaciones, e incluso analizamos la capacidad adquisitiva de la potencial clientela”, apunta Ulibarri.




